Ante mis ojos están las respuestas a mis preguntas, estaban ahí desde el principio, hay que poner más atención en uno mismo…

En qué pienso y por qué estoy pensando así, es importante puesto que desde mis pensamientos creo mis actos y con ellos mi vida.

La sabiduría llega con la experiencia no con el conocimiento y acumular conocimiento sin experimentarlo sólo confunde.

Una vez más hay que mirar atrás, la dependencia hacia la familia se convierte un día en la dependencia hacia la pareja y ésta se convierte entonces en la oportunidad de sanar lo que hay pendiente, no con el presente sino con el pasado aparentemente olvidado.

El pasado puede ser reciente pero también puede ser un pasado muy remoto, guardado en la memoria celular y acompañarnos por muchísimo tiempo sin tener conciencia de ello.

No se puede culpabilizar a nadie ni exigirse más a uno mismo cuando se cometen errores o cuando no se consigue superar una situación concreta que nos daña.

Los errores son maestros y la situación se supera sólo cuando llega su momento, cuando nos damos cuenta de su verdadera razón de ser.

Desde nuestro pensamiento, creamos incluso circunstancias sin darnos cuenta que nos obligan a repetir una y otra vez nuestro pasado sin tener la posibilidad de salir de ese círculo que nos daña, a ésto se le llama “auto sabotaje”

Este auto sabotaje es el que durante mucho tiempo me ha obligado a sufrir cuando no quería, es la voz que me ha confundido porque se escondía en mi corazón, mi parte más vulnerable, ahora entiendo que su misión era poner ante mis ojos las respuestas que tanto he buscado.