Cada vez más aprendo a observarme, observar mi vida y las decisiones que voy tomando por el camino. Hay tantas teorías, tantas doctrinas… que es difícil escucharse a uno mismo escuchamos lo que oímos fuera y lo tomamos como la verdad.
La verdad para quién? Quizás la verdad de otro no sea mi verdad, ni me sirva para mi vida.

Hoy he aprendido algo en el camino, cada elección que hacemos en la vida nos dirige hacia una posibilidad entre tantas otras posibles, no son malas o buenas elecciones sólo son diferentes, si creemos que hemos fallado en algo no pasa nada, de nuevo se abrirán nuevas posibilidades y nuevas elecciones.

No hay un destino fijo, un final determinado, nacemos con un plan debajo del brazo y unas capacidades para llevarlo a cabo. La forma en que este plan se resuelva de una u otra forma o incluso de que no se resuelva dependerá solo de nosotros, de nuestras decisiones.

Si algo o alguien, llamémosle Dios, nos obligara a cumplir un destino y unas condiciones entonces no seriamos libres, seriamos esclavos de Dios y no sus amados hijos. Cada uno de nosotros nacimos porque así lo decidimos y luchamos en el útero de nuestra madre por nuestro derecho a nacer, nadie nos obligó, se nos dio esa oportunidad y la aceptamos.

Si nos fijamos, en nuestra vida vamos tomando decisiones y elecciones que muchas veces ni siquiera somos conscientes de por qué las tomamos y hacia donde nos dirigen… decido estudiar una carrera porque me han dicho que tengo que ganarme la vida, decido casarme porque si no dicen que se me pasa el arroz… tomo las mismas decisiones que el resto de personas a mi alrededor!

Reflexiono en algún momento de mi vida sobre cual es el plan que mi alma quiere cumplir y cuáles son mis capacidades para llevarlo a cabo o sólo tomo decisiones haciendo lo que hacen los demás, lo que veo a mi alrededor?

Hay que estar atento a las decisiones que tomamos cada día y en cada situación porque al final de la vida no nos servirá decir… es que mi amigo, es que mi padre me dijo que… al final de tu vida te encontrarás tú solo ante tu muerte y te darás cuenta de que el responsable de tu vida fueron tus propias decisiones y de que tu destino se forjó a través de ellas.